CDS
ETAPA CDS
Os anuncio mi incorporación al Centro Democrático y Social. El CDS de siempre, el mismo que ahora vuelve a funcionar después de un período de letargo forzado por una integración fallida en el PP, maniobra que no pudieron concluir los instigadores de la misma. Varios son los aspectos que me han movido a esta integración:
Su definición como partido liberal, liberal de defensa de las libertades, liberal de no intervenir en la vida de la gente más que lo imprescindible, liberal de dejar vivir a las personas con dignidad, sin someterlas al yugo del nacionalismo, de la colectividad, de una supuesta identidad común, liberal de practicar o no la religión que quieras, de libertad de expresión, de libertad de ser respetado como persona, etc., etc..
A lo mejor parece que estoy hablando desde otro siglo, o desde otro país, aquí todo eso ya está supereado, o eso nos repiten continuamente. No es cierto, o al menos, solo en parte. El hecho de que en nuestra historia hayamos tenido muy pocos períodos democráticos es fundamental para entender la situación actual. Hasta que llegó la transición, no se había conocido la democracia en España salvo muy breves paréntesis, las dos repúblicas, y poco más. ¿Es lógico, entonces, que el poder quiera seguir controlando y sometiendo a una población acostumbrada a ello durante siglos y siglos? No, y mil veces, no. Han sofisticado mucho sus técnicas, pero lo siguen haciendo. En otro tiempo a latigazos, hoy a base de subvenciones, adoctrinamiento en la escuela y medios de comunicación propios o comprados. Pero con un sencillo vistazo alrededor vemos que donde más libertad hay mejor les va. A todos, a los de arriba también. Cataluña no es buen ejemplo en ese sentido, no lo dan ni los partidos que se definen liberales, como podría ser el caso de CiU, que se han procurado una sociedad absolutamente intervenida y controlada por esa tupida red tejida durante 23 años que ha combinado las entidades sociales subvencionadas, el adoctrinamiento en la escuela y un control estricto de los medios de comunicación propios y ajenos a base de darles dinero. ¿Dónde están hoy parte importante de mis libertades? En el cubo de la basura, ¿Y la de las mujeres musulmanas que viven bajo nuestras leyes? ¿Y la del que pretende abrir un colegio donde se impartan las asignaturas en castellano? ¿Y la del comerciante que quiere poner sus carteles en el idioma que le de la gana? ¿Dónde, la del claval que se llama Agustín y le ponen Agustí en la escuela, así, por las buenas, en el registro y en las listas? ¿Dónde la de un grupo de amigos que forman un partido político nuevo? A estos últimos les dan más tortas que en el boxeo, lo digo por experiencia, y por último ¿Dónde nuestra libertad de pensamiento? de pensar como queramos. De discrepar, instalados como estamos en el pensamiento único en tantos y tantos aspectos de nuestra vida. Por lo visto todos somos ecologistas, feministas, antitaurinos, nacionalistas, energistas alternativos, homosexuales o pro, ciclistas urbanos, y tantas y tantas otras cosas en las que la discrepancia no se admite, estamos rodeados de dogmas, como cualquiera de las teocracias o dictaduras a las que criticamos, ni más ni menos. Proclamamos un liberalismo fundamentado en el conocimiento, la ignorancia no hace hombres libres, en la honestidad y en la buena convivencia entre todos los españoles, como las bases de un futuro mejor.
Su definición como partido federal, así es la estructura definida en los estatutos, y federalista. Vistos todos estos años de autonomismo, se observa muy rápidamente el caos imperante, la inexistencia de lealtad institucional y el que todo el mundo quiere ser el que reparte el dinero en cualquiera de los 5 niveles administrativos que tenemos en Cataluña, por ejemplo: el estado, la autonomía, las diputaciones, los consejos comarcales y los ayuntamientos. La situación es muy mejorable, desde luego, y lo es porque lo que importa, antes que nada, son los intereses del partido y el prestigio y difusión de la marca. No existe jerarquía alguna, todo es insurrección, “el consejo comarcal del bages se opone firmemente a……. de la diputación de Barcelona” o tal o cual ayuntamiento no acatará que por su municipio pase…………….. del proyecto aprobado por la generalitat, etc., esto es lo habitual, lo de cada día, y para qué hablar de los continuos conflictos entre la Generalitat y el Estado o cualquier otra autonomía, así no se puede ir bien. La base de todos esos problemas es, por una parte, la indefinición legal de competencias de cada uno de los organismos y por otra la defensa de la marca del partido que gobierna, y subyace a todo ello un estatus quo donde el oponerse a lo que sea y montar el lío es rentable, eso y el lanzar globos sonda en lugar de hacer leyes para que eso no suceda. Pues bien, un estado federal bien estructurado resolvería muchísimos de estos conflictos, sobre todo los de las autonomías con el estado y establecería un principio de lealtad institucional, no al partido, imperiosamente necesario. El sr. Montilla ha repetido muchas veces la frase “la Generalitat es estado” pero luego ha demostrado que lo es únicamente cuando a él le conviene. Un estado federal donde cada autonomía, tenga bien definido su ámbito de actuación y también el estado, las diputaciones, etc., y se respete, entendiéndose que existe una lealtad institucional por todas partes, donde las federaciones y sus ciudadanos, representados en el congreso de los diputados, como máximo órgano de la nación, organizan allí la vida del estado para el mejor beneficio de todos. Es así de sencillo. El aspecto de la lealtad institucional es básico, pero acompañado de una lealtad social, no me vale el hecho de que el Sr. Montilla, por un lado afirme que la Generalitat es estado y después reparta dinero a manos llenas a las entidades cívicas que luchan contra eso.
Por otra parte, no sería mala idea reconsiderar el mapa autonómico, ya que existen las diputaciones provinciales parece absurdo que existan autonomías de una provincia, con la clara desventaja a la hora de negociar que eso supone, si no fuera porque hay otras gobernadas por el mismo partido –ya estamos en eso, otra vez- y se apoyan entre sí, no por sus intereses autonómicos, sino los del partido. Pongo por ejemplo el tema de los toros, en Cataluña se quieren prohibir por unos partidos nacionalistas y en Madrid los califican de interés nacional, a esta calificación se han sumado otras autonomías también gobernadas por el PP.
Es una opción de futuro la que adopto en este momento, ya que no parece que tengamos tiempo para estructurar el partido tan rápidamente como para optar a hacer un papel importante en las próximas elecciones autonómicas catalanas, pero no por eso hay que dejar de concurrir, si se empieza, casi siempre, por no salir, cuanto antes mejor, y si conseguimos salir a la primera, fantástico, claro está. Pero hay que participar al máximo de nuestras posibilidades, y os invito a todos los que podáis leer estas líneas a afiliaros lo ante posible y a hacer del CDS un partido que pueda ayudar a cerrar las tremendas brechas abiertas en la sociedad catalana y en España por tantos años de caos organizativo y de lealtad de los gobernantes al partido y no a los ciudadanos que les votaron.