NO SE PUEDE DECIR MÁS CLARO
UPyD se compromete a apoyar cualquier fórmula legítima de gobierno que envíe al nacionalismo a la oposición donde pueda evolucionar y asumir por fin las reglas de la democracia.
Esta es la propuesta número 33 del programa para estas elecciones autonómicas al País Vasco. Si nos fijamos en la redacción del mismo, veremos que tiene la trascendencia adecuada a la insostenible situación actual que vive el país.
El statu quo actual, no solo es insostenible desde el punto de vista económico, es que no se aguanta desde ningún punto de vista. Políticamente necesitamos un estado cohesionado que garantice la igualdad de todos los españoles ante la ley, algo esencial en unos momentos donde la movilidad geográfica de los españoles es absolutamente coticiana y necesaria. Estos “aranceles” modernos que se colocan en la “frontera” de cada autonomía son contraproducentes, como lo han sido, a lo largo de la historia, todos los aranceles que se han puesto. Los aranceles lingüísticos, una forma más del proteccionismo moderno, perjudican notablemente la competitividad de las empresas y sobre todo de la administración, y por lo tanto, el servicio que se ofrece, además, discrimina a los ciudadanos, como si de la raza se tratase, el daño moral a muchísimas personas, integrantes de pleno derecho de la sociedad catalana, vasca, etc., es incalculable.En definitiva, se favorece un acomodo de los aborígenes, que a la larga es absolutamente perjudicial, para todos, también para ellos. Como muestra, las grandes crisis de los sectores que han sido protegidos, hasta que, por otro tipo de intereses, o porque seguir haciéndolo era suicida, han dejado de serlo y entonces se han hundido: el téxtil, la minería, el téxtil, la siderurgia, el téxtil, etc..
El que estén en la oposición un tiempo, no garantiza que recuperen el sentido común, si es que alguna vez lo han tenido, pero, por lo menos, nuestra sociedad funcionaría muchísimo mejor, visto lo sucedido estos últimos 20 años.
Es perentorio el establecer un marco estable y de doble dirección, es decir, si hoy conviene que tal o cual cosa la haga la administración autonómica, pues sea, y si mañana conviene lo contrario, pues sea también. Pero en los últimos 30 años, durante el período vigente de nuestra constitución, no se ha conocido ni una sola cosa que haya ido de vuelta, por mucho que las circunstancias o la estrategia lo aconsejaran, el ejemplo más palpable es el de la educación, pero hay muchos otros.
Tampoco es admisible el consabido y permanente estira y afloja, entre las autonomías y el gobierno central, necesitamos un pacto estable y mejor definido, donde los parámetros estén claros y donde el cálculo de dinero que se va a un sitio u otro, lo haga un ordenador automáticamente., y no se dependa de los votos que el partido que gobierna necesite cada año para aprobar los presupuestos generales del estado.
Repito lo que ya he dicho en algún artículo anterior, como la sociedad vasca apoye, aunque sea mínimamente, estas propuestas, este país va a cambiar mucho.